Cuando trabajo con EMDR, lo primero es conocerte y entender tu historia. Me interesa saber qué te está pasando ahora, cómo te relacionas contigo y con los demás, qué experiencias han podido influir en ello y qué necesitas conseguir con la terapia.
A partir de ahí, construimos juntos el camino a seguir. Empezamos fortaleciendo los recursos que necesitas para sentirte seguro/a y poder acercarte progresivamente a aquello que quieres trabajar. Después, vamos identificando las experiencias, emociones, pensamientos y sensaciones corporales que siguen teniendo un impacto en tu presente.
Mi forma de trabajar integra EMDR con una mirada más amplia, teniendo en cuenta el apego, los patrones que hemos aprendido y las diferentes formas que encontramos para protegernos a lo largo de nuestra historia. Esto permite adaptar el proceso a cada persona y a cada momento.