Entiendo la terapia como un proceso que hacemos juntos. Tenemos un objetivo en común: entender qué está pasando y encontrar formas de afrontarlo, aliviarlo o sanarlo. Trabajamos desde tu vivencia como paciente y mi aportación como profesional para buscar herramientas que puedan ayudarte.
Trabajo desde un enfoque integrador. Cada historia es diferente y también lo son las necesidades de cada momento. Integro diferentes enfoques y recursos terapéuticos que me permiten adaptarme a cada persona.
Estoy especializada en EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing), un enfoque que utilizo para comprender cómo las experiencias pueden seguir influyendo en nuestra forma de pensar, sentir y relacionarnos en el presente.
Muchas de las cosas que hoy nos generan malestar empezaron siendo formas de protegernos. En algún momento tuvieron sentido y nos ayudaron a afrontar lo que estábamos viviendo. Pero a veces seguimos utilizando esas estrategias de protección cuando ya no las necesitamos. Por eso, en terapia no se trata de luchar contra esas partes de nosotros que no nos gustan, sino de entender nuestras heridas, por qué están ahí, qué intentan proteger y qué necesitan hoy.
¿Cómo es el proceso? Las primeras sesiones son de evaluación, donde el objetivo es entenderte y conocer tu historia. A partir de ahí, según tu motivo de consulta y la evaluación, definimos juntos los objetivos que queremos trabajar. Estos objetivos se van revisando en la medida en que sea necesario. Antes de abordar experiencias especialmente difíciles, trabajamos en estabilización y regulación emocional y vamos descubriendo los recursos que más se adapten a ti.